Autocrítica y encuestas

13-09-2017 - Salud

El Barómetro Sanitario de 2016 planteó la pregunta de que “si se tuviera que utilizar un servicio sanitario y Vd. pudiera elegir ¿acudiría a un centro público o privado?”. Algún medio de comunicación habló de un récord de ciudadanos que preferían ir a la sanidad pública porque en el caso de la atención primaria así lo manifestó el 69,6% y en el de la especializada el 57%. La realidad es que alrededor del 22% de la población está siendo atendida por un seguro privado de salud. Por lo tanto, frente a este 22%, un 30.4% los encuestados escogerían la privada en el caso de la atención primaria y un 43% en la especializada, muy por encima de lo que sucede en la realidad. Seguramente si la pregunta hubiera sido más precisa añadiendo “sin tener que pagar la consulta” las respuestas habrían sido muy diferentes, todavía más en favor de la privada. Así vemos que los que de verdad pueden escoger, sin tener que pagar más, como son los funcionarios, los militares y los jueces eligen por mayoría abrumadora (85%) la privada frente a la pública, a pesar de las restricciones que está sufriendo su sistema y la cuantía del copago en los medicamentos. Esta sí que es una rigurosa encuesta. Está claro que la opinión periodística debería haber sido más matizada.

Por su parte, la Consejería de Salud de la Comunidad Valenciana afirma que más del 65% de los valencianos valoran la gestión pública mejor que la privada. Es muy significativo que la cifra recíproca, 35%, escogiera la privada, cuando se supone implícitamente que debe de ser pagada, frente a la pública, que la opinión considera que es gratis (¿?). Merece la pena analizarlo en profundidad. Significa que una parte importante, que seguramente no tiene recursos para incorporarse a la privada, se mantiene a regañadientes en la pública (diferencia entre los que escogerían la privada y los que en realidad la utilizan).

Y ¿cuál es la opinión de los usuarios del Hospital de La Ribera, de Alzira, que tiene gestión privada de un centro de titularidad y financiación pública? La encuesta de satisfacción de los pacientes en 2014/2015 da una cifra de 85,99% de respuestas como muy satisfechos. El 78,75% de los que han pasado por el centro lo recomendaría a terceras personas y el 90% volverían al mismo si tuviera necesidad de servicios hospitalarios. Se trata también de una buena muestra. En este caso los pacientes no se ven en el dilema de preferencia en frío por el sistema público o privado, que da pie a comparar peras (atención sanitaria gratis) con manzanas (atención sanitaria previo pago), si no que valoran ambos servicios como “gratuitos” ya que posiblemente muchos ni siquiera sepan que están gestionados privadamente, como sucede en encuestas hechas a hospitales similares en la Comunidad de Madrid.

Es sorprendente que algunos gestores de la pública, especialmente políticos, no parezcan preocupados con las cifras que hemos comentado y que en alguna  Comunidad presuman de sus datos, cuando se revela que existe una corriente profunda en los usuarios de la sanidad pública que se deslizará a medio plazo en brazos de la privada, sobre todo si mejora la situación económica. La realidad es que el porcentaje de usuarios de la atención sanitaria privada está aumentando desde hace años y se dan toda clase de explicaciones, pero no se realiza un verdadero análisis de las causas y falla la autocrítica. Cualquier empresario serio ante una caída de clientes o que en las encuestas observaran que su satisfacción no alcanza niveles máximos, haría un diagnóstico de la situación y establecería un plan para corregir las deficiencias que se observen en la gestión de su empresa e imitaría las cosas buenas que hacen sus colegas.

Hay que mirar el  sistema sanitario español, público y privado, como único, y el verdadero interés de los usuarios del sistema es que funcione con excelencia en sus dos ramas y estas se complementen. La iniciativa de la sanidad privada de colaborar para resolver uno de los problemas de la sanidad pública, las listas de  espera, se vería por la ciudadanía muy positivamente.

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