Vivimos en un país que tradicionalmente ha seguido unos hábitos nutricionales buenos para la salud. Se ha demostrado que la dieta mediterránea (elevado consumo de cereales, frutas, verduras, pescado y aceite de oliva) previene la aparición de muchas enfermedades crónicas y que las personas que la siguen tienen más posibilidades de vivir más y mejor.

Una alimentación variada, con todos los grupos de alimentos, ayuda a obtener todos los nutrientes que el cuerpo necesita para realizar todas sus funciones.

En la Guía de Alimentación y Nutrición para Personas Mayores, elaborada por la Fundación Edad&Vida, se aportan una serie de recomendaciones generales sobre hábitos nutricionales saludables entre los que se encuentran los siguientes:

  • Debe seguir una dieta variada en la que se incluyan todos los grupos de alimentos.
  • Coma lo necesario para mantener su peso recomendado según su altura (si es necesario, consúltelo a su médico).
  • Si no puede masticar bien, modifique la consistencia o textura de los alimentos.
  • Si ha de realizar alguna dieta especial (sin sal, baja en grasas, etc.), hágalo siguiendo siempre las indicaciones y consejos de su médico. Consúltele cualquier duda.
  • Coma tres comidas completas al día (desayuno, comida y cena), aunque es recomendable realizar seis.
  • Cocine la comida para hacerla lo más apetecible posible.
  • Tómese el tiempo necesario para comer.
  • Procure comer en compañía.
  • Modere el consumo de sal y azúcar.
  • Modere los fritos y el consumo de grasa.

En Fundación Edad&Vida disponemos de una guía que se elaboró con el objetivo de servir de ayuda y orientación para las personas mayores que deseen seguir unos hábitos de alimentación saludables que les permitan vivir con mayor bienestar y calidad de vida.

Esta guía pretende ser eminentemente práctica y se han incluido recomendaciones generales de alimentación y hábitos de vida saludable. También, incluye recomendaciones específicas ante situaciones muy frecuentes en las personas mayores como la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, entre otros.

En su redacción, se ha tratado de huir de tecnicismos innecesarios y ha sido validada por un grupo de personas mayores para asegurar que la guía cumplía con criterios de utilidad de los contenidos, legibilidad, facilidad de compresión, presentación, etc.

En Edad&Vida estamos convencidos de que una adecuada alimentación debería ser una actividad placentera y, además, uno de los pilares básicos que nos permitan no sólo vivir más años, si no vivir mejor. Una alimentación adecuada y unos hábitos de vida saludables reducen el riesgo de enfermedades cardíacas, accidente cerebrovascular, diabetes, osteoporosis, anemia y algunos tipos de cáncer. Además, si ya se padece alguna enfermedad crónica una dieta adecuada ayuda a mejorar su control evitando o enlenteciendo su progresión.

De esta forma, en la guía se recogen, en primer lugar, una serie de recomendaciones sobre alimentación e hidratación para hablar, seguidamente, sobre los hábitos de vida como la exposición solar y la actividad física. En este sentido, se proponen una serie de ejercicios muy sencillos y prácticos.

En los dos siguientes puntos, se hacen recomendaciones específicas para hacer una compra saludable y económica, además de presentar unos consejos sobre seguridad alimentaria.

Finalmente, se repasan los problemas concretos más frecuentes entre las personas mayores, como la diabetes, la hipertensión, el estreñimiento, etc., y otros no tan frecuentes pero que pueden verse alterados por una alimentación inadecuada, como la sequedad de la boca, problemas de deglución, etc. En cada apartado, se realizan recomendaciones específicas claras y concretas para que la persona entienda las variaciones que debería hacer en sus hábitos para mejorar su estado.

Ver documento.

  • La entidad ha sido premiada por su proyecto “Guía para la Elaboración y Registro del Documento de Voluntades Anticipadas”
  • Esta herramienta ha sido creada por la Fundación Edad&Vida para conocer y elaborar el testamento vital

 Barcelona, 12 de junio de 2019.- La Fundación Edad&Vida, entidad que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ha sido galardonada en la VIII edición Premios Voluntades RSE que convoca la Federación de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).

El acto ha tenido lugar este miércoles en el 25 Encuentro del Sector de la Tecnología Sanitaria en la sede de Esade Barcelona y ha contado con la presencia de la secretaria general de FENIN, Margarita Alfonsel y la directora de Humanización de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Ana Dávila-Ponce de León, encargada de entregar los galardones.

Fundación Edad&Vida ha sido premiada en la categoría ‘Institución Sociosanitaria’, por su proyecto ‘Guía para la Elaboración y Registro del Documento de Voluntades Anticipadas’, una herramienta creada para conocer y elaborar el testamento vital con el objetivo de garantizar el respeto de la voluntad de la persona si por enfermedad o accidente no pudiera expresarla.

La guía es una iniciativa de la Fundación Edad&Vida con la colaboración de Electium y Fundación Mémora y ofrece la información y el procedimiento para realizar y registrar este documento en función de la Comunidad Autónoma en la que resida la persona que quiera formalizarlo.

La directora de la Fundación Edad&Vida, María José Abraham, ha sido la encargada de recoger el premio junto a Christian Gimeno, director de Electium, grupo Mémora.

Tras la entrega, Abraham ha afirmado que “este premio supone un reconocimiento a un instrumento que permite mantener y respetar la voluntad y autonomía de las personas en su última etapa de la vida”. “Desde la fundación Edad&Vida velamos por que las personas mayores tengan una calidad de vida plena y debemos seguir trabajando en este sentido para que la sociedad conozca todas las alternativas”, ha concluido.

Madrid 11.06.2019 Fuente: Javier Tovar. Agencia EFE.  

El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, las tasas de dependencia. Todo ello configura un panorama que convierte la asistencia sociosanitaria en España en un gran reto, de enorme dimensión. Responsables de asociaciones de mayores y gestores de esta atención médica y social, han debatido en EFE sobre este asunto: ¿problema, desafío, oportunidad?

El debate, organizado por la Agencia EFE bajo el título “Los retos de la asistencia socioasanitaria”, en colaboración con el Grupo Previsión Sanitaria Nacional (PSN), ha contado con cuatro expertos que han analizado y profundizado una prestación sanitaria y social de gran calado.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y geriatra, Juan Manuel Martínez Gómez; el presidente de PSN, Miguel Carrero; el presidente de la Fundación Edad&Vida, Joaquím Borrás; y el ex director general del Imserso y director general de Sergesa Asiste, César Antón, han intervenido en este encuentro.

Cuatro expertos del mundo de las asociaciones y fundaciones de mayores y gestores de la asistencia sociosanitaria que no han vacilado en mostrar sus dudas sobre la capacidad de los políticos para impulsar un pacto sociosanitario en el curso de la Legislatura que ahora comienza.

Más que en los políticos, los cuatro han expresado su confianza en la sociedad civil, a quien han hecho un llamamiento para avanzar en una atención y asistencia socioasanitarias dignas, equitativas y de calidad, además de sostenibles.

La reasignación de recursos hacia lo social, la estimación de la atención sociosanitaria como inversión y oportunidad para generar empleo, la colaboración público-privada, la digitalización e innovación, y la solidaridad intergeneracional han sido aspectos que han defendido.

La asistencia sociosanitaria está encuadrada en España en el marco de una población envejecida, con una esperanza de vida que se acerca a los 85 años; un ascenso notable de las enfemedades crónicas; y un aumento de la dependencia como consecuencia de los dos factores anteriores.

Algunos datos

  • La población mayor de 65 años se sitúa en España en un 17 por ciento, más de 7 millones de personas; de ellas, el 25 por ciento tiene más e 80 años.
  • En 2050, se prevé que los mayores de 65 años se cifren en el 30 por ciento del total de la población, con más de cuatro millones de personas que superen las ocho décadas de vida.
  • En la actualidad, hay más de 19 millones de personas con patologías crónicas, 11 millones mujeres; su prevalencia se concentra a partir de los 55 años.
  • En 2018 el número de personas con grado de dependencia reconocida se situó en 1.276.183, lo que supone un aumento del 4,8 por ciento más que en 2017. Este año y los futuros, esta cifra solo puede ir en aumento.

El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, las tasas de dependencia. Todo ello configura un panorama que convierte la asistencia sociosanitaria en España en un gran reto, de enorme dimensión. Responsables de asociaciones de mayores y gestores de esta atención médica y social, han debatido en EFE sobre este asunto: ¿problema, desafío, oportunidad?

El debate

“Cada segundo, dos personas más en el mundo cumplen 60 años”, ha informado como muestra del envejecimiento de la población el presidente de CEOMA, Juan Manuel Martínez, quien ha dado otra cifra significativa, el 70 por ciento del gasto sanitario en España se destina a las enfermedades crónicas.

César Antón ha resaltado que en España hay 5,1 millones de hogares con mayores de 65 años, y en tres de ellos viven dos personas solas, pero en casi otros dos millones vive una única persona, que requiere atención sociosanitaria, muchas veces en el domicilio.

¿Qué es la asistencia sociosanitaria?

El presidente de CEOMA explica: “Es la que requiere un cuidado médico, clínico, social, institucional, funcional, incluso en el domicilio, con la actuación de varias administraciones públicas y privadas, en los ámbitos de la salud y los servicios sociales. Una atención integral a los mayores, que es el principio de la geriatría”.

A Miguel Carrero no le convence la expresión sociosanitaria: “No me gusta la palabra, son dos aspectos diferenciados con problemáticas propias, que deben estar coordinadas. En España, la asistencia sanitaria está conseguida, pero la asistencia social está en precario. Si confundimos las dos y diluimos la una en la otra, corremos el peligro de deteriorar la asistencia sanitaria en pro de la social, que no resolveremos”.

Asistencia sociosanitaria y Estado del Bienestar 

“Quizá tengamos que empezar a hablar no del Estado del Bienestar, sino de la Sociedad del Bienestar Social. Que el Estado y lo público tengan la iniciativa, pero que la sociedad en su conjunto se implique en la mejora del bienestar: ciudadanos, empresas, comunidades, vecindades; hay que cambiar el discurso”, ha reflexionado Antón.

Juan Manuel Martínez ha puesto el acento en los agentes políticos: “Hace falta decisión política y no la hay. Los servicios sociales no pueden ser la hermanita pobre del Estado del Bienestar. No hay una ley general de servicios sociales. Hay 19 leyes de servicios sociales y una ley de dependencia distinta en cada sitio. No hay equidad”.

Mientras Borrás ha resaltado el papel que tanto la innovación como la digitalización pueden desempeñar en la forma de gestionar la asistencia sociosanitaria, Carrero ha subrayado: “El día que armonicemos las decisiones políticas orientadas a las necesidades del ciudadano, las cosas podrán cambiar. La dependencia es un problemón grandísimo que pulveriza la vida de los afectados y sus familias”.

El ex director general del Imserso ha ofrecido otra clave en el debate: “Hemos cometido un error al enfocar el tema social y sanitario como gasto y carga para el presupuesto y la sociedad; hay que enfocar en la capacidad de aflorar las oportunidades de actividad económica y generación de empleo, estable y cualificado en el cuidado de las personas mayores. Esto es una oportunidad”.

En este planteamiento ha abundado el presidente de CEOMA: “El dinero a la atención y asistencia de mayores es una inversión y crea empleo; en Francia ha generado casi un millón de empleos. Los mayores no somos un gasto, somos una inversión”.

Dos cuestiones han centrado el debate: ¿Quién debe liderar las reformas para impulsar un sistema eficaz de atención sociosanitaria? y ¿en esta Legislatura recién inaugurada se alcanzará un pacto por la sanidad y sociosanitario?

Para el presidente de CEOMA, el liderazgo de un pacto sociosanitario corresponde al Gobierno, con la participación de las instituciones y asociaciones de mayores, las sociedades médico-científicas, y las entidades privadas de servicios sociales.

César Antón ha apostado por un “liderazgo compartido” con todos los agentes sociosanitarios implicados ante lo que es un derecho a la salud y los servicios sociales, pero ha precisado que el impulso tiene que partir de la garantía que ofrecen los poderes públicos.

El presidente de PSN, Miguel Carrero, resalta: “El liderazgo tiene que venir de una política con conciencia, una administración competente y con conocimientos y la concurrencia de los organismos sociales que hacen fuerte a una sociedad”.

“Tiene que liderar la sociedad civil -ha planteado Joaquím Borrás-. Hay que juntar a todos los agentes implicados, pero el liderazgo lo veo en la sociedad”.

En cuanto a la posibilidad de alcanzar un pacto en los próximos años con una Legislatura recién iniciada, los ponentes no han sido optimistas.

Antón ha subrayado: “Empezar un pacto es más fácil con un horizonte de gobiernos estables. Soy más bien pesimista, los gobiernos que se están constituyendo están muy condicionados por el corto plazo y el resultado inmediato. Iniciar un pacto de esta envergadura dudo que sea posible. Ojalá me equivoque”.

Carrero tampoco tiene muchas dudas: “Tengo fe en las personas, en la sociedad, pero no en la política. Los partidos políticos perpetúan mirarse al ombligo y no enfocan a largo plazo problemas sociales como la atención sanitaria y social. Estoy seguro de que no habrá pacto, pero la sociedad seguirá”.

El presidente de CEOMA también ha sido claro: “No creo en los políticos, estoy convencido de que el único lenguaje que entienden son las manifestaciones y el poder de los grupos que suponen votos”, y ha anunciado la creación de una plataforma para fortalecer la unidad entre los mayores.

Más optimista se ha mostrado Borrás: “En una situación política en la que en realidad no ha ganado nadie, las soluciones dependen de partidos con posiciones diferentes, también en lo social y sanitario. No se si habrá pacto, pero puede haber avances desde las diferentes visiones y distintos poderes”.

  • El congreso se celebrará los días 29 y 30 de octubre en Barcelona bajo el lema “Integración: de modelos a resultados”
  • Los principales temas a tratar serán el envejecimiento, la calidad de vida, las innovaciones y avances a nivel social y los cuidados relacionados con la longevidad

Barcelona, 6 de junio de 2019.- Fundación Edad&Vida celebra un año más el Congreso Internacional de Dependencia y Calidad de Vida los próximos 29 y 30 de octubre en Barcelona con el lema ‘Integración: de modelos a resultados’ en el que se presentarán los últimos avances a nivel sociosanitario de la mano de diferentes expertos en la materia. En concreto, la de este año será la VII Edición de una cita que congregará aproximadamente a 500 personas.

La entidad ha animado a la ciudadanía y, en particular, a los profesionales relacionados con el diseño, provisión y evaluación de cuidados sociosanitarios a personas de 65 años o más, a participar en esta cita para conocer, de la mano de especialistas nacionales e internacionales, los últimos avances en atención sociosanitaria.

Durante el Congreso, en el que se desarrollarán charlas, talleres y sesiones paralelas, se tratarán temas como la creación de modelos integrados de atención sociosanitaria para dar respuesta a las necesidades integrales de las personas, el análisis de diferentes alternativas asistenciales o la revisión de algunos modelos de atención domiciliaria nacionales e internacionales.

Además, se debatirán temáticas como el cuidado de las personas mayores, las acciones clave para mejorarlo en los entornos de cuidados de larga duración, y los procesos de evaluación y mejora de la calidad del cuidado residencial teniendo presente la longevidad, la cronicidad y la pluripatología de la sociedad actual. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza de vida de los españoles es de 83 años (de media), un dato que corrobora que este colectivo precisa asistencia especializada para cubrir sus necesidades integrales.

“Para que el Congreso siga siendo de referencia en España en los ámbitos de atención social, sanitaria y, en definitiva, sociosanitaria integrada, a mayores con pluripatología crónica y dependencia en mayor o menor grado, hay que recurrir a experiencias de éxito y presentar resultados y por eso hemos seleccionado excelentes iniciativas y expertos nacionales e internacionales ”, ha explicado el Dr. Josep María Vía, presidente del Comité de Programa del VII Congreso Dependencia y Calidad de Vida.

Presentación de trabajos científico-técnicos

Además, Fundación Edad&Vida ha recordado que se pueden presentar trabajos científico-técnicos sobre atención integrada y centrada en la persona; calidad asistencial; atención domiciliaria; alimentación y nutrición en personas mayores; atención farmacéutica en el ámbito sociosanitario o final de vida, que después serán presentados en formato póster durante el Congreso.

Así, todo aquel que quiera enviar sus comunicaciones, podrá presentarlas hasta el 31 de julio. Todos los trabajos recibidos serán evaluados por el comité científico quien comunicará la decisión sobre su aceptación el 16 de septiembre. Además, la Fundación Edad&Vida dará a conocer próximamente la I edición del Programa de Becas destinadas a los profesionales sanitarios y a quienes presenten algún póster para facilitar su asistencia a este foro de carácter científico-profesional.

Web del congreso:

https://congresoedadyvida.pacifico-meetings.com/index.php

Madrid, 11 de abril de 2019.-  En muy pocos años, la mayoría de los que a partir de los 65 ya eran considerados como ‘abuelos y abuelas’ será reemplazada por la generación de los ‘baby boomers’, los nacidos entre 1960 y 1975, la generación más numerosa de la historia a la que, cuando les llegue la edad de jubilación, aún les quedará una larga y activa vida, sin olvidar los obstáculos económicos y de salud que tendrán que superar.

  • Además de ser muchos, serán diferentes; tendrán muchas más inquietudes, mejor preparación y gran capacidad de influencia y poder de decisión
  • Este colectivo necesitará de servicios asistenciales adaptados a sus nuevos ciclos vitales: cronicidad, pluripatalogías y dependencia

Esta mañana ha tenido lugar en el Deusto Business School, en Madrid, la Mesa de Diálogo ‘Qué significa hoy envejecer’, organizada por la Fundación Edad&Vida, en la que expertos, asociaciones de mayores y representantes de la Administración reflexionaron sobre cómo será envejecer en el siglo XXI, haciendo referencia a un colectivo cada vez más amplio, diverso y heterogéneo, con características y necesidades muy diferentes.

Se espera que, en 2050, España sea el país más envejecido del mundo, momento en el que casi la mitad de los españoles habrá cumplido más de 65 años. Pero, además de ser muchos, serán diferentes; tendrán muchas más inquietudes, mejor preparación y una capacidad de influencia y poder de decisión nunca conocidas hasta el momento (ya en las próximas elecciones del 28 de abril representan el 24% de los electores).

Un colectivo ingente con una esperanza de vida de 84 años que, en la última etapa de sus trayectorias, necesitará de servicios asistenciales adaptados a sus nuevos ciclos vitales: cronicidad, pluripatalogías y dependencia, todo un reto para la Sanidad y los servicios sociosanitarios (centros residenciales, de día, ayuda a domicilio, etcétera).

La jornada, que tuvo lugar en Deusto Business School, fue inaugurada por el presidente de la Fundación Edad&Vida, Joaquim Borrás, quien manifestó cómo todavía hoy, en algunos ámbitos, no se tiene en cuenta la heterogeneidad del colectivo de las personas mayores: “No se evalúa la situación personal de cada persona, su realidad, sus vivencias, sus emociones o, ni siquiera, sus capacidades”.

La periodista científica Pilar Gil Villar fue la encargada de centrar los contenidos y moderar el debate, en el que también intervino activamente el público, sobre lo que significa envejecer hoy en día en un momento en el que se hace más patente la heterogeneidad y aumento de perfiles y necesidades de las personas tradicionalmente denominadas “personas mayores”.

Contó con la participación de la doctora María Victoria Zunzunegui, profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad, que abrió la Mesa de Diálogo sobre cómo será el envejecimiento en el siglo XXI con una ponencia en la que se habló de los diferentes cambios y revoluciones que se han producido en los últimos años y que influyen de manera decisiva en las oportunidades para envejecer de forma satisfactoria y saludable.

“Uno empieza a envejecer cuando nace”. Con esta frase, la doctora Zunzunegui resumía la necesidad de valorar la trayectoria vital de los individuos en la educación, la alimentación, el entorno. “Hay que prevenir el deterioro cognitivo a lo largo de la vida para aumentar y mantener durante más tiempo la reserva cognitiva; y para eso también es necesario invertir en salud”, sentenciaba.

Finalmente, se abrió un diálogo en al que intervino la coordinadora de la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores OMS-Imserso, Maite Pozo Querol, encargada de explicar cómo en  una comunidad amigable con el envejecimiento, las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con el entorno físico y social de la ciudad se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

Por parte de las asociaciones de mayores, el presidente de Ceoma, Juan Manuel Martínez Gómez, hacía referencia a la carta que han enviado a los presidentes de las distintas fuerzas políticas con las reivindicaciones de los mayores, un colectivo que, según sus palabras, “en 2016 gastaron 115.000 millones de euros”. Para el presidente de Ceoma, “hay que prepararse para la jubilación desde la escuela. Es la única forma de que se pueda saber qué es el envejecimiento biológico y psicológico y, de esta forma, prevenir el edadismo”.

Por último, el director del Deusto Business School y coautor del libro “La revolución de las canas”, Iñaki Ortega, manifestó que España todavía no está preparada para la revolución que supone la realidad demográfica. “Todo ha cambiado de repente y las estructuras son muy rígidas, incluidas las económicas. Hacen falta iniciativas, públicas y privadas, de servicios inclusivos de salud, ocio, educación, tecnología, urbanismo… de ‘smarthomes’”, señalaba.

La Fundación Edad&Vida celebrará el jueves 11 de abril  una nueva edición de las Mesas de Diálogo sobre los nuevos significados del envejecimiento.  El acto tendrá lugar en horario de 10.00 a 14.00 horas en la sede de Deusto  (Calle Castelló, 76)  Accede al programa / inscripción 

Las Mesas de Diálogo de Edad&Vida nacen con el objetivo de reunir en un foro donde estén representadas todas las opiniones y puntos de vista, aquellos temas de mayor actualidad en el ámbito de las personas mayores.

La conferenciante principal será la Dra. María Victoria Zunzunegui, profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad, que presentará una ponencia en la que se hablará de los diferentes cambios y revoluciones que se han producido en los últimos años y que influyen de manera decisiva en las oportunidades para envejecer de forma satisfactoria y saludable.

Posteriormente, la conferenciante participará en un debate con la moderadora del acto, la periodista científica Pilar Gil Villar, y con la intervención del público sobre lo que significa envejecer hoy en día en un momento en el que se hace más patente la heterogeneidad y aumento de perfiles y necesidades de las personas tradicionalmente denominadas “personas mayores”.

Finalmente, tendremos una conversación en la que querríamos analizar si la sociedad actual está preparada, o al menos preparándose, para el reto que supone la longevidad. Así, en primer lugar, contaremos con Maite Pozo Querol, coordinadora de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la OMS-IMSERSO; Juan Manuel Martínez Gómez, presidente de Ceoma; e Iñaki Ortega, director de Deusto Business School.

El programa está dirigido a todos aquellos profesionales que, en su día a día, se dedican al análisis de la realidad de las personas a medida que envejecen y al diseño y reflexión sobre las diferentes políticas e iniciativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.

 

Josep Maria Via es el presidente del Comité de Programa del VII Congreso Dependencia y Calidad de Vida que tendrá lugar el 29 y 30 de octubre. Doctor en medicina, máster en gestión de servicios sanitarios y diplomado en gestión hospitalaria, el doctor Via, asesor de la Fundación Edad&Vida, ha sido directivo del Institut Català de la Salut y del Servei Català de la Salut entre 1984 y 1994. Entre 1997 y 2000 ocupó el cargo de secretario de Gobierno y de Relaciones con el Parlament de Catalunya. Asimismo, ha trabajado como consultor de gobiernos y empresas privadas del sector salud en países de Europa, América y África y ha sido profesor en EADA, ESADE y la UOC y profesor colaborador de la Universidad de Montreal, en Suiza y en Italia.

P.- En un país con una de las mayores tasas de envejecimiento del mundo y sus consecuencias: cronicidad, pluripatología y aumento de la dependencia, ¿se puede afirmar que la Sanidad se está desarrollando pensando también en las personas mayores?

R.- Los sistemas de salud, por la vía de los hechos, constatan día si y día también que el dispositivo asistencial, que fue concebido para atender personas jóvenes con patologías agudas, ha quedado desfasado frente a una epidemia de pluripatología crónica, de cronicidad, que afecta a una población mayoritaria y crecientemente mayor.

Se están produciendo cambios, pero la capacidad de adaptación va por detrás de la realidad. Ni la atención primaria de salud, ni los hospitales, ni siquiera el -por otra parte, excelente- sistema MIR de formación de especialistas, están adaptados a la realidad.

Precisamos menos camas de agudos y más centros sociosanitarios, mayor desarrollo de la atención domiciliaria y repensar la atención primaria de salud adaptándola a la situación demográfica y epidemiológica.

Todos estos temas, sin excepción, serán abordaos en el VII Congreso Internacional de Dependencia y Calidad de Vida.

P.- ¿Cómo afecta esta realidad a la atención sociosanitaria?

R.- Lo primero que hay que señalar es que en España hay un problema grave, consistente en el hecho que bajo el concepto “atención o dispositivo sociosanitario” se esconde una amalgama diversa de servicios sociales más o menos -y mejor o peor- ‘sanitarizados’ y servicios sanitarios para crónicos que, en general, adolecen de un problema grave, no ya de integración, sino simplemente de coordinación.

Excepto en Cataluña, el País Vasco y de forma aislada en otras CCAA, no existe un verdadero sistema integral e integrado de atención sociosanitaria a personas mayores con pluripatología crónica y problemática social asociada que les provoca un grado de dependencia variable.

P.-   ¿Se podría decir que el desarrollo de la atención en centros residenciales es una de las principales debilidades del sistema de cronicidad?

R.- No me atrevería a ser tan contundente. Hay que partir de la realidad. Trato de explicarme. La población, el ciudadano es uno, una unidad no divisible en el sentido de que integra problemas de salud y sociales diversos.

Si este ciudadano vive en una determinada CCAA, la misma persona, vamos a suponer con pluripatología crónica y alto grado de dependencia, puede acabar -previa valoración acorde con la Ley de Dependencia, con más o menos fortuna- en una residencia dependiente de servicios sociales, dotada, mejor o peor, con más o menos coordinación con el sistema sanitario, de atención sanitaria.

Si la misma persona, en lugar de llegar por la puerta de entrada social, entra por la de urgencias hospitalarias o de atención primaria de salud, puede acabar hospitalizada y sometida a un grado de medicalización superior -hasta el punto de poder ser contraproducente- si se compara con la que tendría de haber entrado por el sistema social.

Si accede a través del sistema sanitario, podemos imaginar diversos problemas derivados de los déficits de asistencia social combinados con una excesiva medicalización, cuando no de “encarnizamiento terapéutico”. Es una hipótesis que puede ser real.

Si esta persona vive en una CCAA que ha entendido que la persona es única y ha desarrollado un sistema sociosanitario integrado de verdad, las posibilidades de ser atendido en un recurso óptimo aumentan.

El problema es que la organización social y sanitaria, cada una por su cuenta, se impone a la realidad de la unicidad de la persona y su problemática, empeñándose en que la persona se adapte al sistema y no al revés, como debería ser.

En España a cualquier servicio para mayores se le puede acabar etiquetando de “sociosanitario”. En nuestro Congreso vamos a traer experiencias de distintos países que has desarrollado de verdad sistemas integrados sociales y sanitarios de atención a mayores con pluripatología crónica y dependencia y problemática social diversa asociados. Es difícil que exista de verdad un sistema sociosanitario sin adaptación de la atención primaria de salud a la cronicidad y al envejecimiento, y sin reconversión de hospitales de agudos y de centros residenciales sociales.

P.-   ¿Además del aumento de la longevidad, cómo va a afectar al cuidado de los mayores  la reducción del tamaño de los hogares, las formas de convivencia, los roles de género, etcétera?

R.- De muchas maneras. Podríamos detallar una lista inacabable de consecuencias de estos cambios. Me limitaré, como ejemplo, a citar un problema grave que afecta a los mayores y agrava su situación personal, emocional, social y de salud, que es el de la soledad no deseada en los últimos años de la vida. ¡Terrible¡

P.-  Si poder disponer de una historia clínica común y compartida entre Primaria y hospital es un beneficio innegable, ¿no sería conveniente incluir también la información de la atención recibida en el sector sociosanitario? ¿Qué habría que articular para compartir esa información?

R.- Debería existir una historia única social y sanitaria accesible desde todos los niveles asistenciales sociales y sanitarios. El personal de enfermería y trabajo social también deberían incluir sus valoraciones en la historia.

P.-  El actual modelo de atención a la dependencia está soportado en gran medida por las redes familiares (el cuidado informal sigue representando actualmente alrededor del 80% del cuidado recibido por las personas mayores). ¿Hay actualmente alternativas a este modelo?

R.- Modelos hay muchos. El problema es cuando por falta de recursos se recurre a sistemas de cuidados no profesionales que pueden entrañar riesgos para el mayor. Peor aún cuando los modelos obedecen a razones electorales. Existen dudas razonables sobre el sentido real de retribuir a cuidadores informales…

Admitiendo la posibilidad de formar mínimamente a los cuidadores informales, lo primero es establecer los límites de lo razonable en cuanto a no confundir el cuidado informal y creer que puede substituir al cuidado profesional cuando este se precisa.

Personalmente -es mi opinión solamente- no soy partidario de promover un sistema de “rebajas”, consistente en mal pagar a cuidadores informales que, de otra forma, no optarían por cuidar a personas mayores, para ahorrar en el desarrollo de un verdadero sistema integral e integrado de atención sociosanitaria que, lógicamente, incluya cuidados a domicilio para las personas que puedan y/o rechazando voluntariamente el ingreso, decidan permanecer en casa.

A partir de aquí es distinto que un familiar, vecino, amigo o personal voluntario, emocionalmente o por compromiso personal decida cuidar de un mayor; a que mal pagando a alguien sin alternativas laborales construyamos un sistema pseudoprofesional con pocas probabilidades de compromiso emocional adicional.

P.-   ¿Los centros residenciales deberían ser acreditados por Sanidad y por Servicios Sociales como centros de atención sociosanitaria o de atención intermedia?

R.- Sí, sin duda y con toda contundencia. Incluyendo por supuesto los servicios de atención domiciliaria y, eventualmente, la calidad de los servicios prestados por cuidadores informales si reciben recursos públicos. Ningún cuidado que no se provea con un estándar razonable de calidad debidamente acreditado, puede ser financiado públicamente ni debería ser ofertado ni pública, ni privadamente.

P.-  ¿Se debería promover un modelo de acreditación sanitario y social para los servicios de atención a la cronicidad y a la dependencia por grados de dependencia, orientado a resultados y a la calidad de la atención?

R.- Es incomprensible e inaceptable el no hacerlo.

P.-  ¿Cuál es su opinión acerca de la asistencia farmacéutica que se presta a las personas residentes en centros residenciales?

R.- Los usuarios de los centros, al estar en régimen de atención domiciliaria, dependen de un médico de Atención Primaria del sistema público de salud. No obstante, gran parte de los centros residenciales y sobre todo los de mayor tamaño, disponen de médicos contratados que son quienes atienden directamente a estos usuarios, pero no pueden realizar la prescripción de los medicamentos y productos sanitarios y dietoterápicos necesarios, en las recetas del servicio autonómico de salud, a la que los usuarios tienen derecho, ya que no disponen del talonario oficial de recetas correspondiente o de su equivalente informatizado (receta electrónica) y por tanto, es el médico de Atención Primaria quien realiza la prescripción en la receta oficial en el Centro de Salud, a instancias del médico del centro residencial.

Esta situación explica la existencia de varias líneas de mejora que potencialmente podrían incidir muy positivamente en la gestión farmacéutica en los centros residenciales, dicho de otro modo, hay mucho margen de mejora dentro de los límites establecidos en el RDL 16/2012 y la normativa sanitaria de aplicación.

P.-  ¿Se puede decir que los principales grupos residenciales españoles han implantado en sus centros un modelo de atención integral centrada en la persona, que promueve la autonomía personal y potencia las capacidades de los residentes, respetando sus deseos y preferencias sobre cómo quieren ser cuidados?

R.- No me siento cómodo con las generalizaciones. Tenemos buenas empresas en el sector que acostumbran a ser más eficientes que los centros públicos organizados en base a modelos funcionariales burocráticos. Pero… “de todo hay en la viña del señor”

P.-  Con respecto a la atención al final de la vida, ¿cuál es la situación de la atención paliativa que se presta en los centros residenciales?

R.- Si por centros residenciales entendemos centros de servicios sociales más o menos medicalizados, pocos tienen atención paliativa o atención paliativa adecuada. A menudo deben desplazarse a centros hospitalarios -o a verdaderos centros sociosanitarios- con los consiguientes costes asociados, que son enormes.

Si, como decíamos, el mismo paciente tiene la suerte de estar en una CCAA con centros sociosanitarios -no residenciales, sociosanitarios, que es distinto- normalmente dispondrán de atención paliativa. Remárquese que en una misma CCAA sin buena coordinación social y sanitaria, el mismo paciente tributario de atención paliativa, según la puerta de entrada puede ir a parar a un entro residencial sin atención paliativa o a un centro sociosanitario que si la tenga.

De todos modos, en España existe un déficit de unidades de cuidados paliativos y de formación de los profesionales dedicados a esta actividad. En 2016, en España murieron 410.611 personas. De estas, 307.958, o sea 75%, precisaban atención paliativa y 126.269 cuidados paliativos especializados. De estos últimos, solamente 74,469, es decir el 59% aproximadamente pudieron acceder al servicio.

El tema no es menor. En especial cuando se plantean cuestiones como la eutanasia. Me parece poco adecuado plantear este tema sin tener antes garantizado que el 100% de las personas que precisan cuidados paliativos especializados tienen acceso a ellos. No es lo mismo “vivir la agonía rabiando de dolor” que tenerlo adecuadamente paliado y controlado a la hora de adoptar decisiones tan críticas.

P.-  Por lo que respecta al VII Congreso Dependencia y Calidad de Vida, ¿cuáles serán los principales ejes de esta edición?, ¿qué destacaría del programa?

R.- Para que el Congreso siga siendo de referencia en España en los ámbitos de atención social, sanitaria y, en definitiva sociosanitaria integrada, a mayores con pluripatología crónica y dependencia en mayor o menor grado, hay que recurrir a experiencias de éxito y presentar resultados. Este es nuestro empeño y para ello hemos seleccionado excelentes iniciativas y expertos nacionales e internacionales para presentarlas.

Además de la conferencia inaugural en la que alguien tan relevante como el Dr. Rafael Bengoa, nos actualizará la situación en España, nos centraremos en experiencias de éxito españolas y extranjeras (contarnos con experiencias de Canadá, Reino Unido, Holanda, Estados Unidos…), pondremos énfasis en la atención domiciliaria, en la acreditación y en la evaluación de la calidad asistencial.

Abordaremos también la situación especifica española de cómo desde el sector residencial (muy extendido en nuestro país) nos podemos aproximar a una verdadera atención sociosanitaria. Y también propuestas concretas y evaluadas de adaptación de la atención primaria a la realidad demográfica (envejecimiento) y epidemiológica (cronicidad).

Dedicaremos un módulo a la iniciativa “Ciudades compasivas o cuidadoras” presentando experiencias británicas y españolas y, además, abordaremos cuestiones relacionadas con uso de medicamentos y productos sanitarios, alimentación y nutrición y recursos para las personas mayores para financiar sus necesidades.

Web del VII Congreso Dependencia y Calidad de Vida