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Las consecuencias
del envejecimiento de la población española constituye un reto de
futuro inmediato para nuestra nación. Se estima que, en el año 2026,
el 24% de la población española tendrá una edad igual o superior a 65 años (aprox.
8.764.916 habitantes) y el 6,4% de la población se hallará en la
franja de edad de 80 años o más (aprox. 2.312.000 habitantes). Las consecuencias,
directas e indirectas, de una sociedad envejecida tienen implicaciones
importantes a diferentes niveles: en la redefinición del sistema
y cuantía de la retribución de pensiones; en el desarrollo de políticas
de inmigración que favorezcan el crecimiento de la población activa
joven; en el replanteamiento de la edad de jubilación, en la modificación
de las fuerzas laborales; en la alteración de los patrones de consumo
y de la estructura de mercado.
No
obstante, aún debe mejorarse el abordaje de las oportunidades y
los problemas asociados al proceso del envejecimiento poblacional
por parte de la sociedad en general, y en especial de las administraciones
públicas. El envejecimiento, es la etapa de la vida que potencialmente
más tienen que ofrecer y recibir las personas de este colectivo
y debería visualizarse de manera positiva. Aunque las administraciones
públicas son conscientes del cambio en las necesidades cualitativas
y cuantitativas de una población envejecida, pero en buen estado
de salud y mayor esperanza de vida; deberían ya hoy plantearse de
manera formal cómo dar una respuesta cohesionada e integral a estos
retos. Hoy en día un proceso natural y multifactorial como es el
del envejecimiento – consecuencia de diversos factores que pueden
acelerarlo o enlentecerlo y que, a su vez, afecta a múltiples aspectos
del entorno social y económico de la persona mayor – se aborda de
manera fraccionada por distintos estamentos sectoriales.
Sin
embargo, resulta del todo evidente que, dado el contexto económico
actual de nuestro país, el sector público no puede asumir como único
agente la carga financiera que representa dar una respuesta eficaz
a estos retos. El desarrollo y la puesta en marcha efectiva de actuaciones
dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores no
será posible sin que exista una colaboración entre el sector público
y el privado. El éxito en la respuesta a los retos económicos y
sociales del envejecimiento de la población pasa por la co-responsabilización
y el equilibrio entre estos dos sectores.
Ello
requiere que se creen y se definan instrumentos que faciliten y
potencien la concertación entre todas las partes. Por ello, es necesario
crear un marco de dialogo sobre cómo se deberían distribuir las
responsabilidades y cuáles serían los parámetros de colaboración
entre el sector público y el privado. Este foro de discusión quiere
llevar a la definición de actuaciones, tanto de carácter normativo
como de otro tipo, que establezcan las reglas del juego bajo las
que deberían actuar ambos sectores con el objeto de contribuir a
mejorar la respuesta política y empresarial a las necesidades y
demandas de la gente mayor. Edad&Vida ha nacido para facilitar este
diálogo.
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